Producir sin químicos: ¿La agroecología es la actividad del futuro?

Diversas experiencias de agricultura orgánica se reproducen en la provincia y el país. Sus impulsores dicen que es necesario iniciar una transición hacia este modo de producir ante la actual crisis ambiental y los reclamos por fumigaciones. En el sur de Córdoba, hay 89 campos que trabajan de esta manera

“Hice agricultura convencional hasta el 2000 y una serie de problemas de salud me llevaron a buscar una agricultura distinta. Así fue como me encontré con la agricultura orgánica”, cuenta Raúl Fermanelli, quien actualmente produce papas sin utilizar agroquímicos en un campo ubicado al sur de la ciudad de Córdoba.

Una diversidad de historias, experiencias y opiniones lleva a cientos de productores del país a optar por la agroecología. Lo que comparten es el deseo de respetar el ambiente y generar alimentos sanos ante las consecuencias que acarrea el actual modo de producción. Así lo evidencian los disertantes de una jornada sobre la temática que se celebró en los últimos días en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC).

La agroecología se propone acompañar los ciclos propios de la naturaleza integrando la función de las distintas especies animales y vegetales al modo de producir y evitando, de esa manera, el uso de agroquímicos.

En el sur de la provincia de Córdoba, según un documental realizado por docentes de la UNRC, hay 89 campos certificados como orgánicos que van desde las 2 hasta las 4000 hectáreas. En total, ocupan una superficie de 67 mil hectáreas: el 62% corresponde a producción agrícola ganadera y el resto a cultivos industriales.

Lucho Lemos lleva décadas impulsando este modo de producción en Rosario. Durante su visita a la universidad local aseguró: “La agroecología es una actividad que se viene por gravedad de la historia. Es la actividad del futuro, nacida también en la concientización de la sociedad”.

Según el fundador del Programa de Agricultura Urbana de Rosario (ver recuadro), la agricultura orgánica es una respuesta ante la crisis ambiental que se vive en el mundo, los crecientes reclamos de los vecinos afectados por las fumigaciones e incluso la necesidad de lograr una mayor igualdad social.

De cualquier manera, Lemos también advirtió la necesidad de políticas de Estado que ayuden a lograr una transición hacia la producción orgánica a partir de la agricultura familiar.

Una mirada integral

“La agroecología encierra toda una filosofía de vida, una forma de existir en este mundo y convivir con la realidad de la agricultura convencional que hoy está muy agresiva”, expresó Fermanelli desde su experiencia como agricultor orgánico.

Luego de desarrollar un programa que permite a cientos de familias rosarinas producir y vender alimentos, Lemos asegura que la agroecología es un sistema productivo que se asocia a toda la actividad humana.

“Se toman medidas para hacer sustentable el sistema productivo, que no se agoten los recursos naturales, la fertilidad del suelo y que tenga también una concepción de cómo se debería organizar la sociedad para que no le afecte a su salud, al medio ambiente, a las relaciones sociales”, dijo.

Y agregó que esta forma de producir “también tiene una mirada altamente política, entendiendo la acción política como la única condición para trasformar la sociedad”.

La agroecología hace una fuerte crítica al actual sistema productivo pero también “al
modelo de consumo en el cual toda la sociedad está inserta, que hace posible la producción de grandes volúmenes que atenta contra la fertilidad del suelo, colapsa la naturaleza con el objetivo de conseguir recursos económicos pero que tampoco se distribuyen en la sociedad en su conjunto, sino que solo se benefician las corporaciones”, reflexionó Lemos.

La experiencia del presente

La agroecología no sólo es una actividad del futuro sino también del presente. Según sus impulsores, hay una importante cantidad de experiencias de producción orgánica en distintos puntos del país pero que muchas veces se encuentran silenciadas en el discurso mediático.

“También es cierto que no hay una bajada política desde el Estado para hacer ya el comienzo de una transición sobre todo de la agricultura familiar, que es el único sector que puede iniciar el proceso de transformación, de empezar a producir orgánicamente”, advirtió el campesino rosarino.

Al mismo tiempo, quienes disertaron en la UNRC valoraron el modo en que las comunidades se están organizando para alejar las fumigaciones de las zonas pobladas y afirmaron que ello representa una oportunidad para tomar conciencia y cambiar el modo de producir.

En ese marco, el agricultor cordobés Raúl Fermanelli concluyó: “En mi generación, de 40, 50 años, es como que nos estamos resistiendo a dejar costumbres sanas. Eso es lo que yo siento en la provincia, el país, en el mundo. Somos la última generación que ha vivido sanas costumbres y no las vamos a dejar. Y eso la gente joven lo percibe muy bien: esperemos que sean los continuadores de esta filosofía de vida”.

Lucía Maina

Fuente: http://www.puntal.com.ar/notiPortal.php?id=114990

 

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